Tulancingo cultural

                                                                                  tras los tules...

 

Principal

en las letras en la música y la actuación en la plástica sociología y sociedad histórico tradicional y legendario interesante gastronómico ciencia y tecnología hacedores
     
 

cultura - derechos humanos - derechos de autor - mujer - columnas y artículos - muertos - técnicas alternativas

 
 

asociaciones y grupos - medios de comunicación - centros y actividades culturales - convocatorias

 
 

gente

 
     
 
  Fata Morgana Cristina de la Concha
 

10.Dic.10

 
 

 

cine
performance
 

www.vx101.com

 
Muertos
Mujer
Gente
Métodos alternativos
Derechos de Autor
Derechos Humanos
 
Fata Morgana
 
centros y actividades culturales
 
convocatorias
 
 

Centro de Capacitación y Apoyo Sexológico Humanista, A.C., CECASH

mujer y espacio: el mapa irregular, Lucina Kathman

 

La lucha por los derechos de las mujeres: el 8 de marzo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   
 

 

 
 

 

 
 

La familia no se escoge

por Cristina de la Concha

 

 

 

No obstante que el Instituto de Política Familiar (IPF) expresara[1]:

 La familia es considerada hoy como el primer núcleo de solidaridad dentro de la sociedad, siendo mucho más que una unidad jurídica, social y económica. La familia es, ante todo, una comunidad de amor y de solidaridad.

 
     
 

No obstante los esfuerzos de la Declaratoria de la ciudad de México FAMILIAS EN EL SIGLO XXI[2]. Y no obstante que les han llamado “familias” a esos grupos que están peleando por un poder o a aquellos de las mafias estadounidenses, precisamente por el significado de ‘unión’, ‘solidez’, ‘solidaridad’, el dicho que encabeza estas reflexiones suena constante coloquialmente, como una resignación o un lamento, dicho que deja implícita la frase “porque si se escogiera, sería mejor”, la que, en realidad, tampoco sería del todo cierta.

 
 

La historia nos ilustra este dicho. La familia no se escoge. No, y llegamos a un seno familiar ignorando lo que nos depara y lo que es la vida. Al crecer, nos vamos percatando de que estamos ligados a una familia que es buena o no, cariñosa, solidaria, compañera o lo opuesto, adecuada o conveniente, unida o todo lo contrario, un expendio de hijos, un clan fundamentalista o un ring de lucha de poderes.

 
 

La historia ilustra las creencias y tradiciones en que los padres hacen recaer la muerte o la desgracia sobre sus hijos, desde la antigüedad hasta nuestros días. Desde padres que venden a sus vástagos, o que ‘entregan’ a sus hijas a cambio de la dote en un trato que en realidad es una venta, padres que acuerdan matrimonios de conveniencia en que los beneficios son para ellos, o negociaciones políticas en que el hijo o la hija es el objeto de trueque también por conveniencia, aquellos que les imponen trabajar por ellos, los que abusan de ellos incluso sexualmente, aquellos que los sacrifican, o, los más siniestros, aquellos que, por creencias particulares, perpetran mutilaciones a su progenie.

 
 

En el sistema social azteca, la familia de la novia pedía un pago a cambio de aceptar su enlace, ya que se consideraba que con la unión se perdería lo invertido y el trabajo que ella aportaba, lo que, entonces, pasaba a pertenecer a la familia del novio. Esto, aunque con algunas alteraciones, sucede todavía en el país, al igual que los abusos laborales o sexuales.

 
 

Así, también se acostumbraba en algunos períodos de la Roma antigua que el patriarca familiar decidiera si el recién nacido viviría o se abandonaría a morir. La Ley de las XII Tablas de la ley romana (mediados del siglo V a. C.) obligaba a matar al hijo que naciera deforme y declaraba al pater familias con el vitae necisque potestas –poder de vida y de muerte– sobre sus hijos y su esposa, así, el pater familias tenía el poder de ordenar la muerte por expósito de un hijo no querido.

 
 

Se dice que, a finales del siglo XII, las mujeres romanas arrojaban a sus recién nacidos al Río Tíber, y que, en Rusia, los campesinos sacrificaban a sus hijos al dios pagano Perun. La madre alemana tenía el derecho de abandonar al neonato. Pero en aquellos tiempos, no existía el concepto de derechos humanos como en nuestros días, no fue sino a raíz de la Segunda Guerra Mundial que surgió la Declaración de Derechos Humanos.

 
 

En la literatura y la mitología, encontramos muy diversos sucesos atroces. Agamenón, en el relato de Esquilo, al partir a la guerra, decidió sacrificar a su hija Ifigenia por obtener el favor de los dioses, y, al igual que en la Biblia con el sacrificio de Isaac, en el último momento Ifigenia se salva. En la versión original de Hansel y Gretel, la madrastra era en realidad la madre de los niños, lo que Jacob y Wilhelm Grimm cambiaron por considerarse ya en la época acto de extrema crueldad que la madre abandonara a sus hijos. Dostoievsky en Los hermanos Karamazov nos cuenta un parricidio. Muy recurrido en el habla cotidiana es Edipo, por quien se nombró el complejo de aquellos que aman demasiado a la madre, pues cae en el mismo crimen por desposarla. No tan lejos, está el caso verídico de los hermanos Menéndez, de 21 y 18 años de edad, que, en 1989 en Los Ángeles, E.U.A., asesinaron a sus padres, luego de lo cual, se dirigieron a una sala de cine para ver una película de Batman. Pero antes, en 1978, un asesinato estrujó a México, el perpetrado a machetazos en sus abuelos por un joven adinerado y estudiante de derecho.

 
 

Y sin ir a tales extremos de crueldad, la novela Eugenia Grandet nos narra cómo Eugenio Grandet, un viejo avaro, arrebata a su hija los luises de oro que en vida de su madre –y con ella de testigo–, él mismo le había obsequiado, y cómo después la hace renunciar a la herencia materna en favor de él.

 
 

Los casos de hermanos, sin embargo, son no menos recurrentes en la historia que nos muestra cuán dañinos pueden ser, comenzando por Caín y Abel, en que para Abel fue perjudicial tener a Caín como hermano, su verdugo, y Caín se justificó señalando a Abel como un estorbo. Cleopatra mató a su hermano, Ptolomeo XIV, por quitarlo del trono que ambos compartían pero quien además era su esposo –e incluso su primer  matrimonio fue con el hermano mayor que entonces tenía doce años pues así lo dispuso en testamento su padre Ptolomeo XII Auletes, según la ley de los Lágidas de la dinastía a la que pertenecían y que permitía el matrimonio entre hermanos–. En las familias reales por siglos se realizaron enlaces entre miembros cercanos, lo que les provocó malformaciones y enfermedades como la hemofilia, matrimonios que en sus épocas fueron bien vistos pero que ya la ciencia ha comprobado como nocivos.

 
 

La mitología da cuenta de la muerte de Remo por su hermano Rómulo, a su vez, su abuelo, Numitor, rey de Alba Longa, había sido desterrado y sus hijos varones muertos por su hermano Amulio quien ansiaba proclamarse rey. Entre los mitos de México, está aquél donde los hermanos de Quetzalcóatl tratan de matarlo pues su padre lo amaba más que a los demás.

 
 

Y son incontables las anécdotas de peleas entre hermanos por el poder dentro de la familia, de insidias y ardides de unos por anular al hermano o hermana sobresaliente o que goza de mayor crédito ante sus padres, hermanos, el resto de la familia o la sociedad, o por disfrutar de un mayor porcentaje hereditario si no es que por el cien por ciento. Al final, es la competencia por la atención que se desata desde la infancia, el dinero y los bienes materiales parecen representar tangiblemente esa atención o el amor o las carencias, en particular en los hermanos mayores al nacer los menores pues éstos ignoran qué es haber sido “único”, y este estatus de ser único antes del nacimiento de los menores es lo que el mayor extrañará muchas veces a lo largo de su vida generando con ello situaciones que le permitan mantenerse demostrando incesantemente que él es el mejor, a menos que sus padres lo detengan; y si el menor desarrolla alguna virtud o actividad que lo haga lucir superior al primogénito, la circunstancia empeorará y su actitud puede llegar a desbocarse al grado de tratar de eliminar al menor a toda costa, su esfuerzo podrá no ser por demostrar que es superior sino por suprimirlo del panorama.

 
 

Se explicaría así el antagonismo entre hermanos pero de ¿padres a hijos? Dejar morir a los hijos por carecer de los recursos para alimentarlos, vestirlos y educarlos, tiene una explicación que no es justificación suficiente, sin embargo, es un motivo. Existe también una razón de los hijos que detestan a los padres cuando abusaron de ellos, cuando los hicieron vivir entre la violencia. Pero ¿cuál sería el motivo de los padres para detestar a los hijos? En el caso de Eugenia Grandet, sólo es la extrema avaricia, un egocentrismo desmedido, y muy probablemente culpa, la culpa de la que este hombre está muy consciente por haber abusado de tantas personas con su tacañería y avaricia y que busca a toda costa poseer lo más posible pues esa posesión lo mantiene fuera del alcance de aquellos a quienes ha dañado. ¿Qué otro motivo podemos hallar para que un padre o una madre desee perjudicar a sus vástagos?

 
 

Así, abundan entre padres e hijos, entre hermanos, los casos de telenovela, o más bien al revés, que de la vida se han tomado para llevarlos a la pantalla –y no precisamente “reality shows”–, en que actores y actrices “actúan” benevolencia, amor y toda una serie de bondades enmascarando de esta forma verdaderos planes de perversidad que llevan a cabo subrepticiamente y para los que no hay derechos humanos que valgan, la violencia psicológica o los daños materiales dentro de la familia difícilmente se pueden procesar legalmente.

 
 

No, en efecto, la familia no se escoge pero ni escogiéndola se tiene garantía del entorno perfecto. Hace algunos años, el Discovery Channel transmitió un documental de un estudio realizado en Estados Unidos, sobre la forma en que el lugar que ocupa cada hermano en el seno familiar repercute en su personalidad. Señalaba dicho estudio que los hermanos mayores generalmente asumen un cargo de dirección, posiciones donde dan órdenes, o dirigen algún grupo social o el seno paterno; refiere que los hermanos que se encuentran en medio tienden a una profesión donde buscan ejercer la justicia, como la de abogado, policía o periodista, y se inclinan por las ciencias sociales; y de los hermanos menores evidenciaba que padecen la tendencia a ser más aventureros, a cambiar asiduamente de trabajo o de actividad o de casa o de país o de cónyuge, a viajar con mayor frecuencia, a ser el menos apegado a la familia o a recurrir en gran medida a ella por ayuda, y a sufrir más accidentes o pérdidas.

 
 

         La explicación de lo anterior es que, en el caso de los mayores, éstos al ser continuamente requeridos u obligados por sus padres a cuidar a los menores, o bien, al escuchar constantemente frases como “tú eres el mayor, el hombrecito de la casa”, “tú debes poner el ejemplo”, asumen en el inconsciente el “deber ser” y tratan de llevarlo a cabo en la vida adulta; pero además llegan al cargo de dirección compitiendo con otros también calificados para el mismo, lo cual se mantuvieron haciendo durante la primera parte de su vida al competir con sus hermanos menores por la atención de los padres, es decir, repiten el patrón y ya tienen práctica. En el caso de los menores, al ser éstos los más vulnerables en la infancia, al requerir siempre la protección materna y de sus hermanos mayores, y al escuchar frecuentemente esas mismas frases, el inconsciente parece esculpirse con la idea de que siempre habrá quién lo proteja y de que el ejemplo son los mayores, no ellos, por lo tanto asumen la libertad de no ser “ejemplares” y esto, a su vez, provoca que tomen decisiones con ligereza, abruptamente, y pierdan dinero o bienes por descuido y por esa creencia inconsciente de que “un ángel guardián” está cerca. Por último, respecto a los hermanos “sandwich”, aquellos entre mayores y menores, el estudio aduce una búsqueda de justicia a lo que le acontecía en la infancia: nunca fue el mayor para ser un ejemplo, sufría el abuso por parte de los hermanos mayores y, encima, tenía que cuidar al menor, obligado por el mayor a quien sus padres imponían esta responsabilidad, pero, por si fuera poco, debía también proteger al menor del mayor; está en medio, como el jamón de un sandwich, oprimido por el de arriba y por el de abajo, en realidad nadie le presta atención; así, crece buscando la actividad o profesión que le dé la justicia o que le permita aplicarla.

 
 

No se elige la familia y es la suerte, la madre Naturaleza o Dios quizás para quienes creen en él, quien decide por nosotros, pero también lo que somos –buenos o malos, virtuosos y defectuosos, la forma de vida que elegimos– se esculpe a través del desarrollo, del entorno familiar y social, y no obstante que las atrocidades y violencia intrafamiliar, junto con la pobreza y la marginación, son generalmente la causa de la delincuencia, en muchas ocasiones esas situaciones a veces terribles, o sólo desagradables, que se sufren de la familia son en la vida adulta las que hacen los logros o, en casos extremos de crueldad, donde no hay derechos humanos que valgan, las que los forjan.

 
     
   

[1] Informe Evolución de la familia en Europa, 2006.

 
 

Cristina de la Concha

 
     
 

 

FAMILIAS EN EL SIGLO XXI:

DECLARATORIA DE LA CIUDAD DE MÉXICO, Ene.2009

 
     
     
     
     
     
  Fata Morgana  
     
     
     
     
 

Un dar permiso de abusar

 
  La ignominia, una minucia, 9.Jun.08  
     
     
 

Mujer y equidad: la otra cara de la moneda

 
 

... según César Cruz Islas 

 
     
     
     
 

El carisma 4.Feb.08

 
     

10 de diciembre: día de los derechos humanos

 

De tolerar y tolerancia

Declaración de Principios sobre la Tolerancia

16 de noviembre, día Internacional de la Tolerancia

www.unesco.org

 

www.un.org/spanish/

 

Movimiento Contra la Intolerancia, MCI

MI CONTACTO CON LOS TARAHUMARAS DE BATOPILAS, Por Román Corral Sandoval

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

____________________________________________________________________

Gracias por su visita  

www.tulancingocultural.cc ® Derechos Reservados

tulancingocultural@hotmail.com

tulancingoculturalcc@hotmail.com

Aviso legal para navegar en este sitio