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Centro de Capacitación y Apoyo Sexológico Humanista, A.C.,
CECASH
mujer y espacio:
el mapa irregular,
Lucina Kathman
La lucha por los derechos de las mujeres: el 8
de marzo
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La familia no se escoge
por
Cristina de la
Concha
No obstante que
el Instituto de Política Familiar (IPF)
expresara:
La
familia es considerada hoy como el primer núcleo de solidaridad
dentro de la sociedad, siendo mucho más que una unidad jurídica,
social y económica. La familia es, ante todo, una comunidad de
amor y de solidaridad. |
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No
obstante los esfuerzos de la
Declaratoria
de
la ciudad de México
FAMILIAS EN EL SIGLO XXI.
Y
no obstante que les han llamado “familias” a esos grupos que
están peleando por un poder o a aquellos de las mafias
estadounidenses, precisamente por el significado de ‘unión’,
‘solidez’, ‘solidaridad’,
el dicho que encabeza estas reflexiones suena constante
coloquialmente, como una resignación o un lamento, dicho que
deja implícita la frase “porque si se escogiera, sería mejor”,
la que, en realidad, tampoco sería del todo cierta. |
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La historia nos
ilustra este dicho. La familia no se escoge. No, y llegamos a un
seno familiar ignorando lo que nos depara y lo que es la vida.
Al crecer, nos vamos percatando de que estamos ligados a una
familia que es buena o no, cariñosa, solidaria, compañera o lo
opuesto, adecuada o conveniente, unida o todo lo contrario, un
expendio de hijos, un clan fundamentalista o un ring de lucha de
poderes. |
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La historia ilustra
las creencias y tradiciones en que los padres hacen recaer la
muerte o la desgracia sobre sus hijos, desde la antigüedad hasta
nuestros días. Desde padres que venden a sus vástagos, o que
‘entregan’ a sus hijas a cambio de la dote en un trato que en
realidad es una venta, padres que acuerdan matrimonios de
conveniencia en que los beneficios son para ellos, o
negociaciones políticas en que el hijo o la hija es el objeto de
trueque también por conveniencia, aquellos que les imponen
trabajar por ellos, los que abusan de ellos incluso sexualmente,
aquellos que los sacrifican, o, los más siniestros, aquellos
que, por creencias particulares, perpetran mutilaciones a su
progenie.
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En el
sistema social azteca, la familia de la novia pedía un pago a
cambio de aceptar su enlace, ya que se consideraba que con la
unión se perdería lo invertido y el trabajo que ella aportaba,
lo que, entonces, pasaba a pertenecer a la familia del novio.
Esto, aunque con algunas alteraciones, sucede todavía en el
país, al igual que los abusos laborales o sexuales. |
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Así,
también se acostumbraba en algunos períodos de la Roma antigua
que el patriarca familiar decidiera si el recién nacido viviría
o se abandonaría a morir. La Ley de las XII Tablas de la ley
romana (mediados del siglo V a. C.) obligaba a matar al hijo que
naciera deforme y declaraba al pater familias con el
vitae necisque potestas
–poder de vida y de muerte– sobre sus hijos y su esposa,
así, el pater familias tenía el poder de ordenar la
muerte por expósito de un hijo no querido. |
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Se dice
que, a finales del siglo XII, las mujeres romanas arrojaban a
sus recién nacidos al
Río Tíber,
y que, en Rusia, los campesinos sacrificaban a sus hijos al dios
pagano
Perun.
La madre alemana tenía el derecho de abandonar al neonato. Pero
en aquellos tiempos, no existía el concepto de derechos humanos
como en nuestros días, no fue sino a raíz de la Segunda Guerra
Mundial que surgió la Declaración de Derechos Humanos. |
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En la literatura
y la mitología, encontramos muy diversos sucesos atroces.
Agamenón, en el relato de Esquilo, al partir a la guerra,
decidió sacrificar a su hija Ifigenia por obtener el favor de
los dioses, y, al igual que en la Biblia con el sacrificio de
Isaac, en el último momento Ifigenia se salva. En la versión
original de Hansel y Gretel, la madrastra era en realidad
la madre de los niños, lo que
Jacob y Wilhelm Grimm
cambiaron por
considerarse ya en la época acto de extrema crueldad que la
madre abandonara a sus hijos. Dostoievsky en Los hermanos
Karamazov nos cuenta un parricidio. Muy recurrido en el
habla cotidiana es Edipo, por quien se nombró el complejo de
aquellos que aman demasiado a la madre, pues cae en el mismo
crimen por desposarla. No tan lejos, está el caso verídico de
los hermanos Menéndez, de 21 y 18 años de edad, que, en 1989 en
Los Ángeles, E.U.A., asesinaron a sus padres, luego de lo cual,
se dirigieron a una sala de cine para ver una película de
Batman. Pero antes, en 1978, un asesinato estrujó a México, el
perpetrado a machetazos en sus abuelos por un joven adinerado y
estudiante de derecho.
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Y sin ir a
tales extremos de crueldad, la novela Eugenia Grandet nos
narra cómo Eugenio Grandet, un viejo avaro, arrebata a su hija
los luises de oro que en vida de su madre –y con ella de
testigo–, él mismo le había obsequiado, y cómo después la hace
renunciar a la herencia materna en favor de él. |
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Los casos de
hermanos, sin embargo, son no menos recurrentes en la historia
que nos muestra cuán dañinos pueden ser, comenzando por Caín y
Abel, en que para Abel fue perjudicial tener a Caín como
hermano, su verdugo, y Caín se justificó señalando a Abel como
un estorbo. Cleopatra mató a su hermano,
Ptolomeo XIV,
por quitarlo del trono que ambos compartían
pero quien además era su esposo –e incluso su primer matrimonio
fue con el hermano mayor que entonces tenía doce años pues así
lo dispuso en testamento su padre Ptolomeo XII Auletes, según la
ley de los Lágidas de la dinastía a la que pertenecían y que
permitía el matrimonio entre hermanos–. En las familias reales
por siglos se realizaron enlaces entre miembros cercanos, lo que
les provocó malformaciones y enfermedades como la hemofilia,
matrimonios que en sus épocas fueron bien vistos pero que ya la
ciencia ha comprobado como nocivos. |
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La mitología da
cuenta de la muerte de Remo por su hermano Rómulo, a su vez, su
abuelo, Numitor, rey de
Alba Longa, había sido desterrado y sus hijos varones muertos
por su hermano Amulio quien ansiaba proclamarse rey. Entre los
mitos de México, está aquél donde los hermanos de Quetzalcóatl
tratan de matarlo pues su padre lo amaba más que a los demás.
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Y son incontables
las anécdotas de peleas entre hermanos por el poder dentro de la
familia, de insidias y ardides de unos por anular al hermano o
hermana sobresaliente o que goza de mayor crédito ante sus
padres, hermanos, el resto de la familia o la sociedad, o por
disfrutar de un mayor porcentaje hereditario si no es que por el
cien por ciento. Al final, es la competencia por la atención que
se desata desde la infancia, el dinero y los bienes materiales
parecen representar tangiblemente esa atención o el amor o las
carencias, en particular en los hermanos mayores al nacer los
menores pues éstos ignoran qué es haber sido “único”, y este
estatus de ser único antes del nacimiento de los menores es lo
que el mayor extrañará muchas veces a lo largo de su vida
generando con ello situaciones que le permitan mantenerse
demostrando incesantemente que él es el mejor, a menos que sus
padres lo detengan; y si el menor desarrolla alguna virtud o
actividad que lo haga lucir superior al primogénito, la
circunstancia empeorará y su actitud puede llegar a desbocarse
al grado de tratar de eliminar al menor a toda costa, su
esfuerzo podrá no ser por demostrar que es superior sino por
suprimirlo del panorama. |
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Se explicaría así
el antagonismo entre hermanos pero de ¿padres a hijos? Dejar
morir a los hijos por carecer de los recursos para alimentarlos,
vestirlos y educarlos, tiene una explicación que no es
justificación suficiente, sin embargo, es un motivo. Existe
también una razón de los hijos que detestan a los padres cuando
abusaron de ellos, cuando los hicieron vivir entre la violencia.
Pero ¿cuál sería el motivo de los padres para detestar a los
hijos? En el caso de Eugenia Grandet, sólo es la extrema
avaricia, un egocentrismo desmedido, y muy probablemente culpa,
la culpa de la que este hombre está muy consciente por haber
abusado de tantas personas con su tacañería y avaricia y que
busca a toda costa poseer lo más posible pues esa posesión lo
mantiene fuera del alcance de aquellos a quienes ha dañado. ¿Qué
otro motivo podemos hallar para que un padre o una madre desee
perjudicar a sus vástagos? |
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Así, abundan entre
padres e hijos, entre hermanos, los casos de telenovela, o más
bien al revés, que de la vida se han tomado para llevarlos a la
pantalla –y no precisamente “reality shows”–, en que actores y
actrices “actúan” benevolencia, amor y toda una serie de
bondades enmascarando de esta forma verdaderos planes de
perversidad que llevan a cabo subrepticiamente y para los que no
hay derechos humanos que valgan, la violencia psicológica o los
daños materiales dentro de la familia difícilmente se pueden
procesar legalmente. |
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No, en efecto, la
familia no se escoge pero ni escogiéndola se tiene garantía del
entorno perfecto. Hace algunos años, el Discovery Channel
transmitió un documental de un estudio realizado en Estados
Unidos, sobre la forma en que el lugar que ocupa cada hermano en
el seno familiar repercute en su personalidad. Señalaba dicho
estudio que los hermanos mayores generalmente asumen un cargo de
dirección, posiciones donde dan órdenes, o dirigen algún grupo
social o el seno paterno; refiere que los hermanos que se
encuentran en medio tienden a una profesión donde buscan ejercer
la justicia, como la de abogado, policía o periodista, y se
inclinan por las ciencias sociales; y de los hermanos menores
evidenciaba que padecen la tendencia a ser más aventureros, a
cambiar asiduamente de trabajo o de actividad o de casa o de
país o de cónyuge, a viajar con mayor frecuencia, a ser el menos
apegado a la familia o a recurrir en gran medida a ella por
ayuda, y a sufrir más accidentes o pérdidas. |
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La
explicación de lo anterior es que, en el caso de los mayores,
éstos al ser continuamente requeridos u obligados por sus padres
a cuidar a los menores, o bien, al escuchar constantemente
frases como “tú eres el mayor, el hombrecito de la casa”, “tú
debes poner el ejemplo”, asumen en el inconsciente el “deber
ser” y tratan de llevarlo a cabo en la vida adulta; pero además
llegan al cargo de dirección compitiendo con otros también
calificados para el mismo, lo cual se mantuvieron haciendo
durante la primera parte de su vida al competir con sus hermanos
menores por la atención de los padres, es decir, repiten el
patrón y ya tienen práctica. En el caso de los menores, al ser
éstos los más vulnerables en la infancia, al requerir siempre la
protección materna y de sus hermanos mayores, y al escuchar
frecuentemente esas mismas frases, el inconsciente parece
esculpirse con la idea de que siempre habrá quién lo proteja y
de que el ejemplo son los mayores, no ellos, por lo tanto asumen
la libertad de no ser “ejemplares” y esto, a su vez,
provoca que tomen decisiones con ligereza, abruptamente, y
pierdan dinero o bienes por descuido y por esa creencia
inconsciente de que “un ángel guardián” está cerca. Por último,
respecto a los hermanos “sandwich”, aquellos entre mayores y
menores, el estudio aduce una búsqueda de justicia a lo que le
acontecía en la infancia: nunca fue el mayor para ser un
ejemplo, sufría el abuso por parte de los hermanos mayores y,
encima, tenía que cuidar al menor, obligado por el mayor a quien
sus padres imponían esta responsabilidad, pero, por si fuera
poco, debía también proteger al menor del mayor; está en medio,
como el jamón de un sandwich, oprimido por el de arriba y por el
de abajo, en realidad nadie le presta atención; así, crece
buscando la actividad o profesión que le dé la justicia o que le
permita aplicarla. |
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No se elige la
familia y es la suerte, la madre Naturaleza o Dios quizás para
quienes creen en él, quien decide por nosotros, pero también lo
que somos –buenos o malos, virtuosos y defectuosos, la forma de
vida que elegimos– se esculpe a través del desarrollo, del
entorno familiar y social, y no obstante que las atrocidades y
violencia intrafamiliar, junto con la pobreza y la marginación,
son generalmente la causa de la delincuencia, en muchas
ocasiones esas situaciones a veces terribles, o sólo
desagradables, que se sufren de la familia son en la vida adulta
las que hacen los logros o, en casos extremos de crueldad, donde
no hay derechos humanos que valgan, las que los forjan. |
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Informe
Evolución de la familia en Europa, 2006.
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Cristina de la Concha |
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10 de diciembre: día de los derechos
humanos
De
tolerar y tolerancia
Declaración de
Principios sobre la Tolerancia
16
de noviembre, día Internacional de la Tolerancia
Movimiento
Contra la Intolerancia, MCI
MI CONTACTO CON LOS
TARAHUMARAS DE BATOPILAS,
Por Román Corral Sandoval
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