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Para los que creemos en el libro como en el
objeto civilizador por excelencia gracias a ser el supremo
comunicador de conocimiento y que por lo mismo creemos que el
autor de un libro vierte las mejores virtudes de sí mismo en una
decantación al máximo de sus conocimientos, la aparición de un
libro nos resulta un gran acontecimiento, siempre lo
celebraremos. Aunque haya, sin duda, demasiados libros. Aunque
como se ha dicho, la vida no nos alcanzaría para leer todos los
libros que se publican en un solo día en el mundo. Seguramente
así es, sin embargo, eso es lo que sostiene a la civilización.
Eso es lo que permite que la civilización se renueve, pues así
siempre se estará revisando, de tal manera que el conocimiento
que, como en la ciencia, no supere las pruebas a que lo someta
cualquier científico, se desecha; el conocimiento cuyos
argumentos sean rebatidos, deja de ser vigente y su lugar es
ocupado por las nuevas ideas. |
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Esa es la manera en que los humanos nos hemos
ido aproximando a la verdad con gran lentitud, pero de manera
constante y persistente. Es así como se da la confrontación de
las ideas que es una verdadera lucha de la cual surgen
vencedores y derrotados. No de otra manera se han impuesto las
ideas actuales en boga en el mundo y en cada nación. |
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Esto es muy importante, porque ha habido
ideas que fueron negadas y eran certeras, Galileo Galilei debió
retractarse de sus descubrimientos ante los inquisidores, a
pesar de que sus conclusiones estaban más cerca de la verdad que
los de la iglesia católica. Giordano Bruno perdió la vida en la
hoguera en condiciones idénticas. Miguel Servet igualmente fue
ejecutado por carbonización por semejantes razones y hasta la
madre de Johannes Kepler, padre de la astronomía moderna, se vio
amenazada por la institución religiosa. Y esto es un mínimo
muestrario citando casos de personas famosas, porque las
ejecuciones fueron miles o cientos de miles en varios siglos. |
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Sin embargo, todo eso no fue en vano. Las
revoluciones del final del siglo XVIII impusieron en el mundo la
tolerancia, la libre discusión de las ideas y, más aún, el
sistema republicano en el que “todo poder emana del pueblo y se
instituye para su beneficio”, a diferencia del antiguo sistema
monárquico en el que “todo poder viene de Dios” y se otorgaba al
rey, el que era el supremo poder; marcaron la derrota de la
intolerancia y el fanatismo religioso. |
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Todo lo anterior es digno de mencionar ante
la aparición de un libro que es paradójico en varios sentidos.
El volumen se llama Aztlán: origen y destino y se acaba
de publicar en Salvatierra, Guanajuato, bajo el sello de la
Editorial Gugorrones y Ediciones del Manantial. Aztlán,
origen y destino es un ensayo que bien se podría titular,
parafraseando, Un punto de vista radical sobre la historia de
México, pues se trata de un libro por momentos rabioso por
más que incluye datos valiosísimos y conceptos que si bien
parecen aventurados son resultado de un vasto y profundo
conocimiento de la historia de México. |
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El autor, Melquíades González Gaytán –a cuya
firma se agregan unos enigmáticos coautores llamados los
anónimos– incluye una profusa bibliografía que llega hasta
los 74 libros, muchos de ellos reconocidos como fundamentales
para entender la historia pasada de México. |
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Aztlán, origen y destino
es una exposición apasionada, está muy lejos de ser un simple
ensayo con pretensiones de objetividad, por lo contrario, expone
atrevidos puntos de vista y en su favor argumenta con un vigor
que, sin embargo, siempre se basa en la lógica y en sus
múltiples y poderosas fuentes, por más que sus conclusiones
siempre son nacionalistas, así, el libro es un impetuoso alegato
que señala monstruosas injusticias, genocidios y despojos que ha
vivido la nación mexicana a lo largo de su historia. |
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En alguna parte de su obra el gran
historiador Karl Popper señala: La historia de la
humanidad no existe: sólo existe un número indefinido de
historias de toda suerte de aspectos de la vida humana. Y uno de
ellos es la historia del poder político, la cual ha sido elevada
a categoría de historia universal. Pero esto es, creo, una
ofensa contra cualquier concepción decente del género humano y
equivale caso a tratar la historia del peculado, del robo o del
envenenamiento, como historia de la humanidad. En efecto, la
historia del poder político no es sino la historia de la
delincuencia internacional y del asesinato en masa, incluyendo
sin embargo, algunas de las tentativas para suprimirlo. Esta
historia se enseña en las escuelas y (en ella) se exalta a
jerarquía de héroes a algunos de los mayores criminales del
género humano (…) aquella historia de la delincuencia
internacional y del asesinato en masa se ha entronizado como
historia de la humanidad. |
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El libro de
Melquíades González nos recuerda mucho los conceptos de Popper.
Reiteradamente el autor de Aztlán… nos recuerda el saqueo
monstruoso de los recursos de nuestro territorio por la corona
española, la guerra de rapiña del entonces joven poder
norteamericano contra México, cuya culminación fue la
apropiación de territorio quizá más cuantiosa
de la historia, cuando el país sin nombre, Estados Unidos de
América, por el ejercicio de las armas, en un abuso histórico,
se hizo de más de la mitad del que fuera territorio que formaba
México. |
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No deja de
mencionarse el terrible papel de la iglesia católica en nuestra
historia, ya que la iglesia se ha opuesto a todo lo bueno que ha
surgido en México pues inicialmente los católicos españoles
consideraban que los nativos de Mesoamérica no eran humanos, no
tenían alma, aunque Bartolomé de las Casas reconoció que sí la
tenían y para evitar el sufrimiento de los indios pidió al rey
Felipe II que enviara negros. Luego, la iglesia se opuso a la
independencia para lo cual apoyó al virrey en turno, poco
después se enfrentó a los liberales juaristas aportando incluso
dinero para combatirlos con las armas; posteriormente se alió a
los invasores norteamericanos, apoyó a Porfirio Díaz y condenó a
los revolucionarios de 1910. |
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Aztlán…, es
finalmente un libro tremendamente realista, nos pone de boca
frente a una realidad a veces espantosa, generalmente lamentable
y su apasionamiento le da una gran autoridad a pesar de tomar
partido pues señala acremente, incluso brutalmente situaciones
que los historiadores académicos raramente mencionan con todas
sus letras, como ejemplo anotemos que en este libro se habla sin
tapujos de la más grande catástrofe demográfica de la historia,
la limpieza étnica sin parangón en la humanidad, que ocurrió
contra los aborígenes mesoamericanos, ya que en menos de un
siglo fueron eliminados unos 20 millones de personas. Es como un
tributo a Karl Popper. |
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Por
otra parte es también un libro que, aunque tiene momentos de gran
lucidez, su apasionamiento y su toma de postura tan radical en
ocasiones lo vuelven ingenuo lo cual, paradójicamente, no le quita
autoridad y más por ser una obra de ciencia histórica, al revés, le
da una gran fuerza. Sin embargo, a pesar de los múltiples
atrevimientos del autor, siempre se queda la sensación de que el
sustento es sólido porque hay gran cantidad de conceptos que
demuestran el amplio bagaje de conocimientos en la argumentación. |
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Aztlán origen y destino es un libro
profundamente nacionalista en el sentido más amplio de la palabra y
por ello sumamente amargo, con el dolor que da el conocimiento de
nuestra tristísima historia, primero, los ancestros indígenas que
fueron casi exterminados por los conquistadores españoles quienes,
lo anota y lo repite tercamente el libro, provocaron el exterminio
humano cuantitativamente más grave de la historia para un pueblo al
exterminar –de alguna manera, inconscientemente a veces o con claro
conocimiento, o bien por imprudencia o por maldad, involuntaria o
crudelísimamente– a decenas de millones de indígenas mesoamericanos
en unas cuantas décadas. |
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Independientemente de la postura
ideológica con respecto a los hechos anotados, creo que
todos los mexicanos debían leer este libro porque cuestiona
sin miramientos muchos de los valores que los historiadores
oficiales eluden o bien mencionan con grandes limitaciones,
sin duda autocensurándose. Melquíades González se impone la
confrontación con la realidad más cruel, la mirada directa a
la verdad despiadada acerca de lo que ha sido nuestra
historia. Esto hace de su libro algo valioso porque inserta
en la confrontación de las ideas lo anteriormente dicho, un
punto de vista radical sobre nuestra historia.
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*Aztlán: Origen y destino” de Melquiades
González Gaytán y los Anónimos. |
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Por último, vale la pena anotar que el diseño
del libro es atractivo y original; el material, excelente; la
edición, ambiciosa, por ello anotamos que el cuidado de la misma
debió ser más meticuloso. Sin embargo, el valor del libro, su
estatura no se demerita por estos descuidos. |
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Aztlán, origen y destino,
Melquíades González y los anónimos. Editorial Gugorrones,
Ediciones del Manantial, Salvatierra, Guanajuato, segunda
edición 2007. |
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