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Guanajuato es una de las más
hermosas ciudades de nuestro país. Sin embargo, su historia
está hecha por periodos de grave decaimiento –incluso en
varios momentos se consideró que estaba a punto de
convertirse en un “pueblo fantasma” como muchas otras
ciudades mineras de México– y su salvación de semejante
circunstancia se debió, en la última ocasión, a que los |

Mapa de la ciudad de Guanajuato en 1750. Minas e iglesias. |
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guanajuatenses tuvieron los
alcances propios (y la suerte externa) de que
fuera
instituido el Festival Internacional Cervantino (FIC); gracias a
este festival, Guanajuato salvó su
decadencia y logró volverse una ciudad turística debido a que
numerosos visitantes –tanto mexicanos como extranjeros– se
vieron fascinados
por la incontestable belleza de la ciudad. |
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Otro logro singular que permitió
el resurgimiento de Guanajuato
fue su declaración como patrimonio
de la humanidad por parte de la Organización de las Naciones
Unidas, a través de la UNESCO. Esto se logró gracias a que 1)
Guanajuato fue un centro de gran importancia en diversos
momentos de nuestra historia; a que 2) gran parte de sus
edificios de otras épocas han sido conservados, no se construyó
en Guanajuato por la misma decadencia de la ciudad y 3) que hubo
guanajuatenses que se propusieron lograr la mencionada
categorización por parte del mencionado organismo mundial. |
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Hoy la ciudad vive
más bien del turismo, de su bien apreciada belleza y de su
protagónico pasado histórico. Pero Guanajuato, a pesar de ser la
capital del estado, es en realidad un pueblo, ni siquiera un
pueblo grande, apenas mediano. |
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Sin embargo,
Guanajuato tiene los problemas de toda ciudad mexicana: desempleo
–agravado aquí por la carencia de industria y en general de negocios
que den empleo a la gente–; derivados de la falta de fuentes de
trabajo y a la vez paralelos con ello: marginación social que
empieza a producir los problemas de delincuencia y miseria de
grandes núcleos de la población. |
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En esta ciudad la
población humilde ha padecido a una élite conservadora, rastacuera,
mojigata y ensoberbecida que se han estado prestando el poder
municipal durante un medio siglo o más entre las mismas familias.
Tradicionalmente el PRI era el que imponía al edil, en algún momento
lo hizo aquel partido de efímera existencia que se llamó Partido
Demócrata Mexicano, que era “el del gallito colorado” que incluía a
cristeros y sinarquistas; pero también llegó a ganar el PRD y en las
elecciones del 2006, por fin, el PAN, que ha conducido al que parece
el peor momento político de la ciudad. Pero todos los presidentes
municipales son de las mismas familias. |
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En el estado hay
al menos cinco ciudades más grandes, con mayor población y
economías de mayor volumen y movilidad que Guanajuato: León,
Salamanca, Celaya, Silao e Irapuato. En los hechos la verdadera
capital económica es León. |
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Guanajuato capital
en varias ocasiones en su historia ha estado a punto de volverse
inviable. Paradójicamente eso mismo la salvó de volverse una
ciudad monstruosa y mal remedo del Distrito Federal, como, en
alguna medida, ya lo son las cinco ciudades mencionadas. |
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Guanajuato se ha
salvado de tan nefasto destino por su desorden urbanístico
premoderno, por sus insuficientes, estrechas y torcidas
vialidades pesadilla del automóvil, por sus construcciones
antiquísimas y disfuncionales, muchas de ellas, hermosas,
ciertamente. Las desventajas también se han anotado, no hay
(casi) nada que hacer en el pueblo a menos que se cuente con un
negocio propio, se trabaje en la universidad (copada por El
Yunque) o en el gobierno copado por el mismo El Yunque y el PAN
que han superado al PRI hasta hacerlos ver como aprendices en
patrimonialismo, corrupción, compadrazgos, amiguismo y
recomendacionitis. |
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Recién, el
presidente del PAN, el inefable político de los carrillos tan
fuera de proporción como sus declaraciones, Germán Martínez
Cázares habló –en una convención de ese partido en León– de
“guanajuatizar” a México. Los que vivimos en Guanajuato decimos
a todos los mexicanos que sálvese quien pueda si lo logran.
Basten unos datos para demostrar la aberración: Guanajuato es el
tercer estado en expulsar mano de obra (exiliados económicos) a
Estados Unidos, por falta de empleo, de escuela y en general de
oportunidades. En tal renglón el estado sólo está debajo de
Michoacán y Jalisco, que lo superan por mucho en términos
demográficos. Pero por arriba de Zacatecas, Estado de México y
Puebla, por ejemplo. Este estado ocupa el lugar 28 en
alfabetización entre los estados y tiene el deshonor de sufrir
en su territorio, en el municipio de Salamanca, el lugar
presuntamente más contaminado del país, con índices de polución
superiores al DF. |
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Jorge
Ibargüengoitia dijo una vez que Guanajuato era “La Atenas de por
aquí”, con alguna ironía, por supuesto. Porque se dice que en
Guanajuato se localiza el más efervescente centro cultural del
estado. Pero Ibargüengoitia ironizaba porque desde entonces,
cuando él vivía, eso era falso. |
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Se cree que
Guanajuato es una ciudad cultural, lo cual se debe al Festival
Internacional Cervantino. Ciertamente la ciudad se vuelve un
centro cultural por tres semanas. El resto del año es un erial.
Por ejemplo, en este momento, durante 2008, no ha funcionado ni
un solo taller de literatura en toda la ciudad. Otro botón de
muestra es el hecho de que –lo leímos en el diario AM de
Guanajuato, en la columna Cácaro, del excelente cuentista
y reseñista de cine Ricardo García Muñoz– tres joyas de la
cinematografía guanajuatense: Amat Escalante, Arturo Chango Pons
y Rolando Briseño, jóvenes creadores que han merecido premios
internacionales por sus |
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Estado actual de la iglesia de Mellado, terminada de
construir en la década de los 80 del S. XVIII. |
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trabajos
cinematográficos, están ninguneados, desconocidos, aquí
en su propio estado. Briseño acosado por los
funcionaretes yunquistas dedicados a detener, acallar,
censurar y destruir todo trabajo de arte y cultura que
surja en el estado de Guanajuato, como hicieran con el
propio García Muñoz cuando fuera director de Radio
Universidad. |
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Una más: se
pretendió hacer una antología de narradores radicados en
Guanajuato capital y, oh sorprais, no hay. Ricardo García
Muñoz es quizá el único y dignísimo representante, ¿pero será el
único? Sí hay escritores jóvenes, claro, estudiantes de la
Facultad de Letras que prometen, sí hay viejos, como el que esto
escribe, pero no hay un narrador antologable y que a la vez sea
de la generación de los años 70. Lo cual es una monstruosa
carencia. ¿Quién está registrando el espíritu de la ciudad?
¿Dónde están los que plasman el lenguaje del momento y los
sueños de siempre, las aventuras y los deseos, las fobias, las
locuras, las humoradas y los desencantos, los amores y las
nuevas leyendas de Guanajuato, tierra de leyendas? Las
civilizaciones humanas perduran por su arte, por su literatura;
las lenguas trascienden en la historia por sus autores
literarios, por sus grandes obras. Dios santo, ¿qué está pasando
en Guanajuato en donde no hay ya no digamos grandes obras, ni
siquiera obras porque no hay quien las escriba? Eso es
monstruoso. Si Guanajuato fuera una persona es como si se
hubiera quedado idiota, sin historia, sin sueños, sin
testimonios ni de sí mismo, sin chiste, pues. ¿A eso se
referiría aquel político cuando hablaba de guanajuatizar
a México? |
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Guanajuato debería
tener veinte casas de la cultura. Cinco escritores de primer
nivel nacional. Diez grupos de teatro con estatura de
profesionales. Veinte grupos de danza clásica y/o moderna de
primera línea. Cinco artistas plásticos de primer nivel en el
ámbito nacional. Dos orquestas sinfónicas o filarmónicas más. |
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Las casas de la
cultura atenderían a cinco mil aspirantes a artistas, de todas
las edades y en todas las disciplinas del arte, desde el nivel
de diletante hasta el de artista. Los escritores, bailarines,
cineastas, actores, artistas plásticos, atenderían a los jóvenes
y niños en los diversos niveles; también a los adultos y a los
viejos. Así los chavos que se la pasan en las esquinas del Cerro
de los Leones y del Cuarto echando caguama y dándose un chubi o
peor, un pericazo, es decir, preparándose para entrar en las
filas de la delincuencia vulgar para después pasar al crimen
organizado. |
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Mucho mejor
estarían tramando un poema o pergeñando un cuento para presentar
en su taller, meditando, memorizando su parlamento teatral,
practicando sus pasos de baile, imaginando una escultura,
mirando al mundo para sacarle una foto única, discutiendo un
guión para una producción en video. Y los artistas tendrían una
chambita con la cual subsidiar al arte de una manera menos
onerosa, dando su taller. |
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Todas las plazas
se usarían para presentar a los grupos de bailarines y teatreros
como se hace esporádicamente con la plaza de San Roque. El
teatro Cervantes usado sólo en el Festival Cervantino, la
biblioteca Emilio Uranga, hoy permanentemente desierta bien
podría servir para presentar plaquetas que antologaran a decenas
de poetas y narradores noveles; el teatro Principal que se usa
una vez a la semana pero sólo en la temporada anual de la
orquesta o en los fugaces festivales de cine; el teatro Juárez,
la joya de la ciudad, que presenta algo una vez al mes. Todos
serían foro de los artistas que habitaran en tan hermosa ciudad,
quienes la harían realmente un centro cultural y artístico. Se
harían publicaciones económicas pero dignas de los integrantes
de todos los talleres de literatura, unos treinta al menos. Eso
sería un centro cultural. Eso es como el paraíso terrenal. Eso
es perfectamente viable y también eso es la salvación de
Guanajuato, la sexta o séptima ciudad del estado en potencial
económico, el pueblote en el que no hay nada que hacer si no es
irse “al otro lado”, poner un negocio, o si no tienes dinero, a
robar; si los gobernantes tuvieran un mínimo |
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de amor al
arte y fueran menos insaciables para saquear el erario.
Eso sería un verdadero emporio cultural que atraería un
turismo selecto, como se cansan en pedir los
empresaurios guanajuatenses cuando se quejan de que
al FIC viene sólo plebe a embriagarse. |
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Edicto de cesión del cabildo de la Muy Leal Ciudad de
Santa Fe de Guanajuato y Real de Minas, en favor de la
orden de los mercedarios. |
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Pero ¿qué hay en
Guanajuato? Alguno que otro café que presenta a un grupito de
estudiantes de música; uno que otro de los integrantes de la
orquesta universitaria que han formado su grupo de jazz para
divertirse porque para ganar dinero jamás. ¿Teatro? Dos veces al
año en San Roque. ¿Música?, sólo durante el FIC. Danza, jamás.
Literatura, de repente se presenta algún libro ante diez
personas. Se hacen los coloquios Cervantino y otro en
honor a Ibargüengoitia, asisten los ponentes y unos cuantos
estudiantes de letras porque tienen que hacer la tarea sobre el
simposio. Publicaciones de escritores autóctonos, nada. ¿Cine?,
algunas de las películas, no todas, de la Muestra Internacional.
Por cierto, aquí sólo hay dos cines comerciales y, curiosamente,
no pasan las películas de arte, ni siquiera las películas con
clasificación C que vemos en los carteles del DF. En sendas
ocasiones se anunciaron dos presentaciones, Los monólogos de
la vagina y Sólo para mujeres. Ninguna se presentó,
¿fueron censurados? Ni siquiera supimos. Simplemente fueron
canceladas sin explicación. |
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Ah, pero eso sí,
las autoridades municipales han destruido el piso del centro de
la ciudad dos veces en cinco años, para ponerlo nuevo sin que
sea necesario. Lo que apesta a corruptela millonaria. |
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La ciudad, por ser
patrimonio de la humanidad, recibe un subsidio de la UNESCO, dinero
que nadie sabe en qué diablos se usa. |
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Esta es la
realidad de La Atenas de por aquí. |
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Por último, para
que se note “de qué lado masca la iguana” en Guanajuato o qué
entienden por cultura los pan-yunquistas que quieren
guanajuatizar el mundo. En la hermosa plaza de San Fernando
colocaron la exposición de fotos antiguas de la iglesia de
Mellado, un centro religioso, hoy en ruinas, como se puede ver
en la foto. La muestra se acompañó por una conferencia que trató
sobre algunos de estos inmuebles. Un documento exhibido es un
mapa de la ciudad, con sus templos como ejes de la vida de la
ciudad en aquellos tiempos, estamos en 1750, en plena etapa
colonial. Otro documento revelador es un edicto de la autoridad
en el que se cede a la orden de los mercedarios un terreno para
que construyan su templo, que después sería el que hoy está en
ruinas. Está bien, eso es (también) cultura, los templos
católicos de otros siglos. Pero la cultura no sólo es eso. Y es
que el 27 de agosto se publicó una nota en La Jornada,
firmada por el corresponsal de ese diario en Guanajuato, mi
amigo Carlos García, en la que denuncia que el municipio de León
destruyó una escuela para donar 600 metros cuadrados que se
destinarán a la ampliación de un templo de aquella ciudad. ¿De
qué religión? Adivinaron, católica. ¿Sería por eso que en la
exposición de San Fernando mostraron el edicto de 1750? ¿Para
que nos reacostumbremos a los usos y costumbres de la Colonia?
Eso es lo que ellos entienden –y quisieran que todos lo
avaláramos– por cultura. Los gobernantes de Guanajuato estado y
capital viven en otro siglo, en la Colonia. Sin embargo,
gobiernan peor que el PRI, porque a los peores vicios del viejo
priísmo ultracorrupto, los yunquepanistas le agregan la mochería
y la certeza de que ellos hacen lo correcto, como “Soldados de
Dios” que dicen ser. |
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