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Huapalcalco, lugar mágico y místico
más importante y cuna de civilizaciones a donde llegara el señor
Quetzalcóatl por primera vez un 13 de agosto; fecha en que hubo
grandes acontecimientos como lo fue el comienzo del calendario maya
y un hecho trágico que fue la caída del imperio azteca a manos de
los españoles. Les invito cordialmente a una ceremonia de ofrenda en
la que plasmaremos frente al Zacualli el símbolo mayor de la
toltecáyotl que nos muestra:
“La mariposa eleva su vuelo en busca de las luminosas alturas cuando
el espíritu del guerrero se desprende de su envoltura terrenal. La
mariposa vuela en dirección del principio generador, en busca de la
Luz. La materia ha cumplido su misión y se reintegra a la Madre y la
mariposa busca al Padre, al Sol”.

Alejandro Creel, Óleo sobre tela
Lo mágico de este símbolo filosófico tolteca es que, en el centro, de donde
parten las cuatro mariposas hacia los cuatro puntos cardinales, se forma un
símbolo con un profundo sentido espiritual. El “encuentro armónico” en el centro
de las cuatro mariposas, gracias a la sabiduría de los toltecas y al talento y
creatividad de los tlacuilos, es un estilizado caracol cortado de manera
longitudinal, emblema de Quetzalcóatl y de su “soplo divino” que le da
conciencia a la materia, el cual se podrá observar en la imagen del evento el
día 13 próximo.
No es un evento organizado por lo que el Consejo Huapalcalli les invita a llevar flores para la
ofrenda así como fruta para poder formar ese bello símbolo, se reitera que no es
un evento organizado, por lo tanto no habrá espectáculos pues es una fiesta.
Invitamos a que lleven a sus hijos atuendados con
algún motivo prehispánico o simplemente con su carita pintada alusiva a la época
prehispánica, o alguna pluma en su cabeza.
Humberto Muñoz Soliz
Atavíos de Quetzalcóatl:
tiene puesto en la cabeza
un gorro cónico
hecho de piel de tigre.
Lleva rayas negras en todo su cuerpo;
suyos son los atavíos propios del viento;
envuelto en varios ropajes,
tiene orejas de oro torcidas en espiral;
un collar de oro en forma de caracoles marinos.
Lleva a cuestas su adorno de plumas de guacamaya:
un ropaje de orilla roja ciñe sus caderas;
en sus piernas hay campanillas
atadas con piel de tigre.
Blancas son sus sandalias.
Su escudo tiene la joya de la espiral del viento.
En una mano está su bastón de medio codo.
(Códice matritense del Real Palacio, fol. 261 v.) |